Conforme escribo el tipiquísimo título de esta entrada me doy cuenta de lo absurdo de “volver a empezar”. Lo que se empezó una vez no se puede volver a empezar jamás. Se puede continuar o se puede abandonar, pero nunca volver a empezarlo.
Reflexiones lingüísticas aparte, es mi intención continuar en los próximos días escribiendo en La Razón Extraviada, después de unos meses de silencio. Espero que guste, o al menos que se deje leer.
¡Muchas gracias!
martes, 31 de agosto de 2010
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